… un gran grupo de niños y niñas del colegio Bartolomé Cossío que querían vivir emocionantes aventuras. El gran reto consistía en leer los cuentos clásicos que iban apareciendo en la biblioteca del aula. ¿Quién dijo que con tres años no podían leer? Hay muchas formas de hacerlo: analizando sus portadas con rutinas de pensamiento, leyendo sus ilustraciones, escuchando sus narraciones, participando en juegos que les han hecho sentir como los protagonistas de los cuentos, etc.

Con El patito feo hemos aprendido que siempre llevamos dentro un hermoso cisne, así nos sentiremos más seguros para identificar y afrontar aquello que nos hace sentir “feos”, como al patito. 

La tierna historia de Ricitos de oro nos ha enseñado que debemos ser cuidadosos con las cosas de los demás. Además hemos aprendido que no siempre lo más grande es lo mejor…

La más que conocida aventura de Caperucita Roja nos ha recordado lo importante que es hacer caso de los consejos que nos dan las personas mayores que nos quieren y nos cuidan.

Cuando leímos El flautista de Hamelín descubrimos la importancia que tiene cumplir las promesas que hacemos para que los demás no se sientan engañados.

Gracias al proyecto Érase una vez… hemos construido un gran libro de cuentos clásicos para la biblioteca de cada aula.